Dicen que encontrar la fórmula para extirpar el dolor es algo bastante complicado. Escucho de fondo la noticia de los muertos en Afganistán y pienso en esas familias. Durante casi todos los días nos preocupamos por cosas como los sueldos, la política, la ropa o ir bien maquillados. Y cada día, otras nos devuelven a la esencia, de un golpe seco, vacío de vida. Es curioso como al llorar se nos corre el maquillaje, como una lágrima nos hace a todos iguales, ricos y pobres, como hasta el más rico sufre o como no hay abrigo que nos evite las malas noticias.
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