Dicen que encontrar la fórmula para extirpar el dolor es algo bastante complicado. Escucho de fondo la noticia de los muertos en Afganistán y pienso en esas familias. Durante casi todos los días nos preocupamos por cosas como los sueldos, la política, la ropa o ir bien maquillados. Y cada día, otras nos devuelven a la esencia, de un golpe seco, vacío de vida. Es curioso como al llorar se nos corre el maquillaje, como una lágrima nos hace a todos iguales, ricos y pobres, como hasta el más rico sufre o como no hay abrigo que nos evite las malas noticias.
Llevo pensando esto durante todo este mes. Como siempre, no por gusto. Si hay algo que nos hace iguales, ese es simplemente el dolor. Pero también el amor. Quizás noticias como el trágico incendio ocurrido en Vélez Málaga, nos hacen ver durante un instante que da igual si cobramos más o menos, lo importante es que digamos a todas las personas a las que queremos, te quiero. Esas palabras no cuestan dinero.
Noticias como la muerte de un familiar, nos recuerdan la poca importancia que tiene que Zapatero plantee las elecciones antes o después, o de qué color sea quien gobierne. Lo importante es un abrazo a tiempo. Noticias como el asesinato de una mujer a manos de su marido, nos recuerda que el amor no es posesión y me hace plantearme que no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita. Me hace pensar que no sólo soportamos una crisis económica, sino de valores. Evidentemente, necesitamos un cambio. Un cambio que devuelva a la palabra amor sus cuatro letras. Que sea lo que una vez hizo a Bécquer cantar.
Recuerdos del 11M (como la película que va a ser estrenada la semana que viene) nos demuestran que nunca hay que olvidar disfrutar de cada momento, porque ese momento nunca se repetirá más. Podrá ser otro, más bueno, pero nunca será ese mismo.
Son las nueve y media de la noche, hoy una amiga me ha comunicado que se casa, y por un momento he dejado de escuchar los informativos y he decidido disfrutar de una estampa única, la de la Torre Almenara desde El Cantal. Porque frente a todas las adversidades, una postal mágica del lugar que más quieres del mundo, puede hacerte coger ánimos para poder enfrentarte a esas noticias, que a veces, los periodistas nos vemos obligados a relatar. Y por un instante me olvido de la limpieza, del trabajo, de la crisis económica. Por un instante vuelvo a tocar la esencia, esa que nos plantea a cada uno como seres desnudos.
No estoy habituada a escribir simplemente lo que siento, no por lo menos para publicarlo en mi columna. Pero hace un mes, en un día de cierre, una noticia me volvió de golpe a mi más pura esencia. Por ello, pido que cada uno de nosotros hagamos una reflexión para con nosotros mismos. Porque a veces hay que pararse, mirar y dejar de escuchar las malas noticias, para centrarse en las cosas buenas que nos da la vida. Disfruten de su pareja, disfruten de los amigos, disfruten de la familia y sobre todo, disfruten de Rincón. Y para mi familia, mi pareja, mis amigos y mi Rincón, yo no seré menos, os quiero. Porque la vida va más allá de noticias.
Llevo pensando esto durante todo este mes. Como siempre, no por gusto. Si hay algo que nos hace iguales, ese es simplemente el dolor. Pero también el amor. Quizás noticias como el trágico incendio ocurrido en Vélez Málaga, nos hacen ver durante un instante que da igual si cobramos más o menos, lo importante es que digamos a todas las personas a las que queremos, te quiero. Esas palabras no cuestan dinero.
Noticias como la muerte de un familiar, nos recuerdan la poca importancia que tiene que Zapatero plantee las elecciones antes o después, o de qué color sea quien gobierne. Lo importante es un abrazo a tiempo. Noticias como el asesinato de una mujer a manos de su marido, nos recuerda que el amor no es posesión y me hace plantearme que no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita. Me hace pensar que no sólo soportamos una crisis económica, sino de valores. Evidentemente, necesitamos un cambio. Un cambio que devuelva a la palabra amor sus cuatro letras. Que sea lo que una vez hizo a Bécquer cantar.
Recuerdos del 11M (como la película que va a ser estrenada la semana que viene) nos demuestran que nunca hay que olvidar disfrutar de cada momento, porque ese momento nunca se repetirá más. Podrá ser otro, más bueno, pero nunca será ese mismo.
Son las nueve y media de la noche, hoy una amiga me ha comunicado que se casa, y por un momento he dejado de escuchar los informativos y he decidido disfrutar de una estampa única, la de la Torre Almenara desde El Cantal. Porque frente a todas las adversidades, una postal mágica del lugar que más quieres del mundo, puede hacerte coger ánimos para poder enfrentarte a esas noticias, que a veces, los periodistas nos vemos obligados a relatar. Y por un instante me olvido de la limpieza, del trabajo, de la crisis económica. Por un instante vuelvo a tocar la esencia, esa que nos plantea a cada uno como seres desnudos.
No estoy habituada a escribir simplemente lo que siento, no por lo menos para publicarlo en mi columna. Pero hace un mes, en un día de cierre, una noticia me volvió de golpe a mi más pura esencia. Por ello, pido que cada uno de nosotros hagamos una reflexión para con nosotros mismos. Porque a veces hay que pararse, mirar y dejar de escuchar las malas noticias, para centrarse en las cosas buenas que nos da la vida. Disfruten de su pareja, disfruten de los amigos, disfruten de la familia y sobre todo, disfruten de Rincón. Y para mi familia, mi pareja, mis amigos y mi Rincón, yo no seré menos, os quiero. Porque la vida va más allá de noticias.
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